La publicidad es contrato

Muchas personas no dan la importancia que deberían a aquello que ven anunciado o publicitado, bien en un folleto, en un spot televisivo o en el mismo escaparate de la tienda, y se la deberían dar pues deben de ser consciente que aquello que ven anunciado, que aquello que comercialmente se les publicita genera un contrato.

Y es de esa generación de un contrato entre el anunciante y el consumidor que nace la importancia de que en la medida de lo posible guardemos las “pruebas contractuales” de aquello que vamos a adquirir. Así, por ejemplo si nos vamos de viaje, al contratarlo puede ser interesante guardar toda la información publicitaria que tengamos de aquello que hemos contratado (hotel, paquete vacacional, condiciones de las tarifas, etc.).

A la vez si por ejemplo compramos algo de un catálogo o escogemos una promoción de un folleto o newsletter que hemos recibido bien haremos de guardarlo hasta que comprobemos que la promoción que se nos aplica, que las condiciones y el producto o servicio contratado finalmente y recibido es del mismo modo que el ofertado, y en base a las condiciones de lo ofertado. De no ser así tendremos todas las herramientas a nuestro alcance para iniciar un proceso de reclamación.

Muchos y muchas pensarán que no merece la pena reclamar, que no van a conseguir nada, que es mejor dejarlo, que han tenido una mala experiencia y ya está, obviamente la decisión de cada uno es bien libre y personal, pero a todos estos decirle que actitudes así tan sólo alimentan las malas prácticas de los que intuyen no les van a denunciar. Y en segundo lugar remarcarles que el que reclama, si lo hace bien y tiene razón, como este es el caso, normalmente si que obtiene el resarcimiento, los sistemas funcionan adecuadamente.

2013-04-12 22 34 59
abogado especializado en herencias.

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