Humo sin fuego.

En 1885 en una localidad cercana a Illinois, Seneca, en el mes de diciembre y después de la cena de navidad ocurrió algo bastante extraño. Una pareja invitó a cenar a su peón, después de la cena los tres bebieron Whisky de una botella que el marido compro.

El peón mareado por el licor, decidió irse a descansar. Este dormía en una habitación fuera de la casa. Los dueños de la misma se quedaron despiertos y siguieron bebiendo. A la mañana siguiente el peón fue a la casa y para su asombro descubrió una densa cortina de humo negro.

Rápidamente subió al dormitorio de la pareja y horrorizado descubrió al marido tumbado en el suelo y muerto.  La mujer había desaparecido. El peón fue en busca del hijo, que vivía en una granja cercana, y este junto a un vecino y al peón de los padres volvieron a la casa. Allí descubrieron un gran agujero en la cocina y restos de huesos y un cráneo.

La autopsia declaro que el marido había muerto debido a la inhalación de humo, algo sorprendente puesto que el resto de la casa no había señales de fuego. Los restos que encontraron calcinados eran de la mujer. De los hechos que se derivaron sacaron una hipótesis, la mujer habría sufrido una combustión espontánea y por eso se originó la gran masa de humo que mató al marido de la mujer.